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La felicidad está al alcance de la mano....pero de cuál...?
Mis primeros meses en SAHAJA YOGA.
Siempre agradecí la enseñanza de mis padres. Correctos valores, en un marco de libertad de elección "monitoreada", es decir, observando posibles malas
influencias en mi niñez.
Cuando crecí ese entendimiento de lo que está bien y lo que está mal creí tenerlo establecido en mi como práctica esencial en mis actitudes frente a la vida.
Con el tiempo, a medida que suponía "entender cada vez más", me desubicaba la sensación de no sentir su exquisitez. Si bien mi frase de cabecera siempre fue:
"sería muy injusto quejarme", esa falta de queja no me dejaba complacido. La sensación de: si está todo bien ¿porqué no siento alegría en la misma cuantía? Aquí entraban en escena las cataratas
de justificaciones: todo está muy difícil, falta trabajo, la gente está mal, no existe el respeto básico por lo mínimo. Conclusión: me tengo que sentir feliz porque mi ecuación da 0 y no menos 10.
Me parece que algo no funciona.....
Me propuse entonces a subir un poco el resultado. Animándome a desatar algunos "nudos" en mi vida que impedían su libre desenvolvimiento, en la situación menos
pensada, me encontré preguntando a un casi desconocido, en el ambiente más trivial: ¿Qué es SAHAJA YOGA? Una experiencia individual que permite compartir un nuevo conocimiento cuyo fin sólo es el
enriquecimiento interior, recibo perplejo tamaña y simple repuesta, que hoy entiendo como una adecuada frase para esta profunda práctica espiritual. Algún tiempo después entendí que yo era uno más
de los "buscadores de la verdad" que no necesariamente deben ser personas aisladas de la sociedad en un templo en las montañas, sino también, cualquiera de nosotros . Mas
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